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	<title>Comments on: Premio Luis Caballero: Entre Lo Serio Y Lo Solemne</title>
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		<title>By: Jorge Peñuela</title>
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		<dc:creator>Jorge Peñuela</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Feb 2010 14:10:04 +0000</pubDate>
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		<description>AVE, EVA: hola, adiós.

Es lamentable que las discusiones en los eventos de carácter artístico en Colombia, la crítica termine debatiendo en torno al dinero que un artista ha ganado o dejado de recibir  por su participación en ellos; asunto muy del gusto de la cultura burguesa. Es cierto: Mario Opazo se equivocó  al anunciar públicamente lo que haría con el estímulo económico recibido. Pecó contra el undécimo mandamiento y ahora los críticos, con razón, le enrostran  esta debilidad. No obstante, se sienta un pésimo precedente al creer que a la crítica le compete  indagar,  auditar o servir de veedora del estímulo económico otorgado a un artista en el  premio Luis Caballero o cualquier  otro semejante. La crítica no debe ofenderse o escandalizarse porque un artista  reciba  un estímulo económico. Al contrario: se regocija. No por el dinero en sí mismo –estiércol para el arte y los artistas–, sino porque este estímulo representa un avance en la transformación del pensamiento en el artista. Más legitimidad no puede tener  este tipo de incentivos. Los artistas ya tienen suficiente con la marginalidad que deben padecer  por persistir estoicamente en su vocación de verdad. (Es un error preguntarle al artista: ¿en qué consiste la verdad de la que habla? En el pasado, Pilatos indagó sobre ello durante  una puesta en acción memorable  para el cristianismo. Ya sabemos la respuesta que recibió el Cónsul. El artista se equivoca cuando argumenta sobre la verdad de su pensamiento. Puesto ante la verdad o requerido a dar cuenta de ella,  solo queda el silencio. Los artistas se equivocan cuando deciden investigar para dar cuenta de una verdad que es indecible en una época que no tiene interés ni sensibilidad por la verdad).  
 
La crítica debe centrarse en los méritos plásticos y visuales  de los artistas, acompañarlos en sus fugas, en sus desequilibrios que no son otra cosa que posibilidades futuras para toda una generación u época, en mostrar sus debilidades, en señalar los caminos esbozados en cada contraproyecto. Esbozar es todo lo que hace un artista auténtico y eso es suficiente, pues, es inmodesto pretender más. Contraproyecto es  aquella estrategia  que implementa  el artista para fugarse de lo sabido y convenido en los Institutos de Artes, para comenzar  a balbucear un nuevo lenguaje durante su búsqueda personal, es aquella estrategia que no pretende señalar caminos, pero que sin embargo los abre, a su pesar, con su creación, la cual el artista auténtico nunca aborda como investigación. Al contrario, los investigadores en el campo del arte  hablan con pseudoclaridad desde el comienzo, o pedantería que es lo mismo. De antemano tienen el dominio de la verdad que ha dejado de ser verdad en sus manos. Así de superficiales, inmodestas e ingenuas son «las investigaciones en el campo del arte». La investigación en artes con fines de creación es mediocridad, es una mascarada de arte contemporáneo, es incompetencia para pensar. Los artistas son creadores, abredores de caminos, no se preocupan por especular  si aquellos caminos conducirán a algún lado. Al contrario, es deber de la crítica señalar, hipotéticamente, el destino de  esos caminos. El artista debe producir obra, debe mantenerse al margen de la crítica y resistir  la tentación de escribir la Historia. Tanta indecencia no es tolerable, así habitemos  el país de la indecencia y la estupidez.

Hemos hablado ya en otras oportunidades de los méritos del trabajo de Mario Opazo en el Luis Caballero. Para tratar de poner el punto final a esta crítica polifónica entre Salazar, Arcos-Palma y Ospina, digamos que Opazo en su propuesta traza cruces prolíficos entre lenguajes que a futuro pueden dar origen a contraproyectos que satisfagan mucho más a los estetas escépticos. Su mérito consistió en convocar en torno a su presencia  discursos diversos y contraponerlos para producir chispas entre ellos, y en  la crítica en su intento de construir sentido. Música, poesía, video, escultura y readymades constituyen una polifonía y en esta misma medida debe responder la crítica, de manera polifónica. Eso hemos intentado realizar en Esfera Pública. Creo que lo hemos logrado. El crítico no debe dejarse distraer por lo superficial que pulula en todo trabajo artístico, –que debe contener todo trabajo artístico para que se note mucho más su pensamiento. El crítico contemporáneo debe buscar en la totalidad de la obra  la parte de la propuesta que piensa y olvidarse de lo demás. El crítico modernista hace lo contrario porque no tiene sensibilidad para el pensamiento. En Expulsados del Paraíso, esa parte  es el cuerpo del artista. Éste es el corazón del contraproyecto de Opazo. Al igual que los egipcios, los artistas también creen que los hombres y las mujeres pensamos con el corazón. Por su puesto, los investigadores en el campo del arte contemporáneo se ufanan en la idea de que piensan con el cerebro, como si este pudiera pensar por sí solo.

Son muchas las personas a las cuales les oímos hablar sobre la importancia de las intervenciones críticas en Esfera Pública. Consideran que se han refrescado y oxigenado los cotos de caza de nuestra aristocracia estética, así los administradores de los administradores de lo bello no se den por enterados, o finjan vivir un mundo diferente. ¡Peor para ellos! No cabe duda, estas críticas han enriquecido el panorama artístico en Colombia. El debate en torno a ideas es lo que diferencia una propuesta contemporánea de otra moderna. No obstante, no es que los artistas planteen ideas para que la crítica debata sobre ellas, pues, esta estrategia la implementan de manera privilegiada los filósofos que realizan investigación para hacer debates. (Por supuesto, al igual que el arte, no todos los filósofos hacen investigación. Hay filósofos que piensan). Los artistas no plantean ideas porque no hacen investigación, porque lo suyo es crear; al contrario, los signos movilizados en las propuestas meditadas con cuidado, logran suscitar en los espectadores ideas que se manifiestan en ellos como emoción. Contrario a lo que creen aún algunos filósofos cartesianistas, pensar es emocionarse, apasionarse. Pero quien se apasiona no es el artista, éste no puede hacerlo sin echar a perder su trabajo. Los apasionados son sus espectadores, los que padecen la herida de la verdad que el artista intuye y medio esboza en un gesto. Toda obra se realiza como gesto agónico.  

Llamamos poético a este apasionamiento del espectador por el barruntamiento de la verdad; el sentimiento que llamamos poético no tiene que ver con el oficio de articular versos. Si la propuesta de Opazo ha sido considerada poética, es en este último sentido y no en el sentido de que el artista emule, de manera esnobista, a Juan Manuel Roca. No obstante, esta poética en las ideas suscitadas en el espectador  se leen. Comprender es leer. Si en un trabajo artístico se nos ofrece algo que comprender, debemos saber leer los balbuceos en los gestos agónicos de los artistas. Balbuceos, porque las propuestas inéditas, exploran nuevos lenguajes que sólo con el tiempo y mucha práctica aprendemos a articular, a determinar su gramática y a destilar su sentido. No es poco cosa el aporte de la crítica. Las propuestas artísticas que no logran convertirse en lenguaje, es decir, que fracasan, no han tenido crítica.

Paradójicamente y a nuestro pesar, Luis Caballero tiene poco que decir al artista contemporáneo, con razón muchos y muchas han indagado el por qué de esa denominación y por la razón de este anacronismo. País Anacrónico. ¿Otra estrategia para el mercado de las prácticas del arte? Así el Banco de la República compre toda su obra, sus Vitalicios no lograrán persuadirnos de que Luis Caballero comprendió lo que hoy denominamos arte contemporáneo; mucho menos de que la palabra es ajena a la producción plástica contemporánea. Es una simplicidad afirmar que el arte es para vérselo. Ospina mordió en la laguna equivocaba, tropezó de nuevo con la misma piedra. Él sabe que en el arte cobra existencia algo más: pensamiento. Querer acabar el arte por medio de la investigación es suprimir el pensamiento. Cuando hablamos de pensamiento hacemos referencia a escuchar como antesala del pensar. Cuando nos deleitamos en el ver nos quedamos enredados en el afuera que caracteriza el encierro que nos impone día a día  la técnica. La visualidad pura en la experiencia estética determina la ausencia de pensamiento en la modernidad plástica. El arte contemporáneo se caracteriza por su voluntad de escuchar: por la necesidad de comprender tanta infamia que nos acosa y debe ser pensada.  Ojalá más temprano que tarde llegue algún artista creativo a las facultades de artes de nuestro país y las despierte de su sueño dogmático inducido por la investigación en el campo del arte. ¿El Ministerio de Cultura podrá hacer algo por las artes en Colombia? ¿O también se solaza en estos microdogmatismos académicos? AVE, EVA: hola, adiós.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>AVE, EVA: hola, adiós.</p>
<p>Es lamentable que las discusiones en los eventos de carácter artístico en Colombia, la crítica termine debatiendo en torno al dinero que un artista ha ganado o dejado de recibir  por su participación en ellos; asunto muy del gusto de la cultura burguesa. Es cierto: Mario Opazo se equivocó  al anunciar públicamente lo que haría con el estímulo económico recibido. Pecó contra el undécimo mandamiento y ahora los críticos, con razón, le enrostran  esta debilidad. No obstante, se sienta un pésimo precedente al creer que a la crítica le compete  indagar,  auditar o servir de veedora del estímulo económico otorgado a un artista en el  premio Luis Caballero o cualquier  otro semejante. La crítica no debe ofenderse o escandalizarse porque un artista  reciba  un estímulo económico. Al contrario: se regocija. No por el dinero en sí mismo –estiércol para el arte y los artistas–, sino porque este estímulo representa un avance en la transformación del pensamiento en el artista. Más legitimidad no puede tener  este tipo de incentivos. Los artistas ya tienen suficiente con la marginalidad que deben padecer  por persistir estoicamente en su vocación de verdad. (Es un error preguntarle al artista: ¿en qué consiste la verdad de la que habla? En el pasado, Pilatos indagó sobre ello durante  una puesta en acción memorable  para el cristianismo. Ya sabemos la respuesta que recibió el Cónsul. El artista se equivoca cuando argumenta sobre la verdad de su pensamiento. Puesto ante la verdad o requerido a dar cuenta de ella,  solo queda el silencio. Los artistas se equivocan cuando deciden investigar para dar cuenta de una verdad que es indecible en una época que no tiene interés ni sensibilidad por la verdad).  </p>
<p>La crítica debe centrarse en los méritos plásticos y visuales  de los artistas, acompañarlos en sus fugas, en sus desequilibrios que no son otra cosa que posibilidades futuras para toda una generación u época, en mostrar sus debilidades, en señalar los caminos esbozados en cada contraproyecto. Esbozar es todo lo que hace un artista auténtico y eso es suficiente, pues, es inmodesto pretender más. Contraproyecto es  aquella estrategia  que implementa  el artista para fugarse de lo sabido y convenido en los Institutos de Artes, para comenzar  a balbucear un nuevo lenguaje durante su búsqueda personal, es aquella estrategia que no pretende señalar caminos, pero que sin embargo los abre, a su pesar, con su creación, la cual el artista auténtico nunca aborda como investigación. Al contrario, los investigadores en el campo del arte  hablan con pseudoclaridad desde el comienzo, o pedantería que es lo mismo. De antemano tienen el dominio de la verdad que ha dejado de ser verdad en sus manos. Así de superficiales, inmodestas e ingenuas son «las investigaciones en el campo del arte». La investigación en artes con fines de creación es mediocridad, es una mascarada de arte contemporáneo, es incompetencia para pensar. Los artistas son creadores, abredores de caminos, no se preocupan por especular  si aquellos caminos conducirán a algún lado. Al contrario, es deber de la crítica señalar, hipotéticamente, el destino de  esos caminos. El artista debe producir obra, debe mantenerse al margen de la crítica y resistir  la tentación de escribir la Historia. Tanta indecencia no es tolerable, así habitemos  el país de la indecencia y la estupidez.</p>
<p>Hemos hablado ya en otras oportunidades de los méritos del trabajo de Mario Opazo en el Luis Caballero. Para tratar de poner el punto final a esta crítica polifónica entre Salazar, Arcos-Palma y Ospina, digamos que Opazo en su propuesta traza cruces prolíficos entre lenguajes que a futuro pueden dar origen a contraproyectos que satisfagan mucho más a los estetas escépticos. Su mérito consistió en convocar en torno a su presencia  discursos diversos y contraponerlos para producir chispas entre ellos, y en  la crítica en su intento de construir sentido. Música, poesía, video, escultura y readymades constituyen una polifonía y en esta misma medida debe responder la crítica, de manera polifónica. Eso hemos intentado realizar en Esfera Pública. Creo que lo hemos logrado. El crítico no debe dejarse distraer por lo superficial que pulula en todo trabajo artístico, –que debe contener todo trabajo artístico para que se note mucho más su pensamiento. El crítico contemporáneo debe buscar en la totalidad de la obra  la parte de la propuesta que piensa y olvidarse de lo demás. El crítico modernista hace lo contrario porque no tiene sensibilidad para el pensamiento. En Expulsados del Paraíso, esa parte  es el cuerpo del artista. Éste es el corazón del contraproyecto de Opazo. Al igual que los egipcios, los artistas también creen que los hombres y las mujeres pensamos con el corazón. Por su puesto, los investigadores en el campo del arte contemporáneo se ufanan en la idea de que piensan con el cerebro, como si este pudiera pensar por sí solo.</p>
<p>Son muchas las personas a las cuales les oímos hablar sobre la importancia de las intervenciones críticas en Esfera Pública. Consideran que se han refrescado y oxigenado los cotos de caza de nuestra aristocracia estética, así los administradores de los administradores de lo bello no se den por enterados, o finjan vivir un mundo diferente. ¡Peor para ellos! No cabe duda, estas críticas han enriquecido el panorama artístico en Colombia. El debate en torno a ideas es lo que diferencia una propuesta contemporánea de otra moderna. No obstante, no es que los artistas planteen ideas para que la crítica debata sobre ellas, pues, esta estrategia la implementan de manera privilegiada los filósofos que realizan investigación para hacer debates. (Por supuesto, al igual que el arte, no todos los filósofos hacen investigación. Hay filósofos que piensan). Los artistas no plantean ideas porque no hacen investigación, porque lo suyo es crear; al contrario, los signos movilizados en las propuestas meditadas con cuidado, logran suscitar en los espectadores ideas que se manifiestan en ellos como emoción. Contrario a lo que creen aún algunos filósofos cartesianistas, pensar es emocionarse, apasionarse. Pero quien se apasiona no es el artista, éste no puede hacerlo sin echar a perder su trabajo. Los apasionados son sus espectadores, los que padecen la herida de la verdad que el artista intuye y medio esboza en un gesto. Toda obra se realiza como gesto agónico.  </p>
<p>Llamamos poético a este apasionamiento del espectador por el barruntamiento de la verdad; el sentimiento que llamamos poético no tiene que ver con el oficio de articular versos. Si la propuesta de Opazo ha sido considerada poética, es en este último sentido y no en el sentido de que el artista emule, de manera esnobista, a Juan Manuel Roca. No obstante, esta poética en las ideas suscitadas en el espectador  se leen. Comprender es leer. Si en un trabajo artístico se nos ofrece algo que comprender, debemos saber leer los balbuceos en los gestos agónicos de los artistas. Balbuceos, porque las propuestas inéditas, exploran nuevos lenguajes que sólo con el tiempo y mucha práctica aprendemos a articular, a determinar su gramática y a destilar su sentido. No es poco cosa el aporte de la crítica. Las propuestas artísticas que no logran convertirse en lenguaje, es decir, que fracasan, no han tenido crítica.</p>
<p>Paradójicamente y a nuestro pesar, Luis Caballero tiene poco que decir al artista contemporáneo, con razón muchos y muchas han indagado el por qué de esa denominación y por la razón de este anacronismo. País Anacrónico. ¿Otra estrategia para el mercado de las prácticas del arte? Así el Banco de la República compre toda su obra, sus Vitalicios no lograrán persuadirnos de que Luis Caballero comprendió lo que hoy denominamos arte contemporáneo; mucho menos de que la palabra es ajena a la producción plástica contemporánea. Es una simplicidad afirmar que el arte es para vérselo. Ospina mordió en la laguna equivocaba, tropezó de nuevo con la misma piedra. Él sabe que en el arte cobra existencia algo más: pensamiento. Querer acabar el arte por medio de la investigación es suprimir el pensamiento. Cuando hablamos de pensamiento hacemos referencia a escuchar como antesala del pensar. Cuando nos deleitamos en el ver nos quedamos enredados en el afuera que caracteriza el encierro que nos impone día a día  la técnica. La visualidad pura en la experiencia estética determina la ausencia de pensamiento en la modernidad plástica. El arte contemporáneo se caracteriza por su voluntad de escuchar: por la necesidad de comprender tanta infamia que nos acosa y debe ser pensada.  Ojalá más temprano que tarde llegue algún artista creativo a las facultades de artes de nuestro país y las despierte de su sueño dogmático inducido por la investigación en el campo del arte. ¿El Ministerio de Cultura podrá hacer algo por las artes en Colombia? ¿O también se solaza en estos microdogmatismos académicos? AVE, EVA: hola, adiós.</p>
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	<item>
		<title>By: Fernando Maldonado</title>
		<link>http://esferapublica.org/nfblog/?p=7475&#038;cpage=1#comment-29517</link>
		<dc:creator>Fernando Maldonado</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Feb 2010 23:32:21 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://esferapublica.org/nfblog/?p=7475#comment-29517</guid>
		<description>No hay posibilidades de crear eventos para otro tipo de propuestas, porque nuestro índice de subdesarrollo cultural está a la par con el económico. El anhelado escenario cultural del primer mundo aún está muy lejos, de modo que nuestros  estados sólo contemplan la inversión de recursos en lo que más les conviene. En este caso, invertir en la última tendencia, la más contemporánea, producida, eso si, de acuerdo a los parámetros del primer mundo, de modo que nadie dude de nuestra modernidad. Menos aún de nuestra post-modernidad. 

Hace unas décadas, todo nos llegaba tarde. Ahora, todo nos llega más rápido pero no hay modo de digerirlo. En el interscicio, los que han logrado ubicarse en algún lugar de la burocracia cultural, pueden aprovechar la confusión y hacer creer a los demás que su visión de la realidad profesional del arte es la única válida y que los demás deben subordinarse a ella o desaparecer de la escena. 

No habría problema si se planteara el equilibrio que otras sociedades han ganado al crear espacios para todas las tendencias y enfoques del arte. Así si se mide el nivel de desarrollo cultural de un grupo social. Por lo pronto estamos inmersos y viajando en una sola dirección.

Pero existe otro agravante y es que todos estos eventos oficiales y los empleados que los manejan, son pagados con el dinero de los ciudadanos, es decir, con los impuestos que salen de nuestro bolsillo. Si tomamos en cuenta esta otra &quot;sutileza&quot;, nos golpea de nuevo nuestro karma tercermundista.
 
Hace unos meses en una conversación sobre estos temas con un viejo amigo norteamericano, me contaba la historia de una población de su país en la que se había tomado la decisión de hacer un homenaje a un personaje importante del pasado. El homenaje incluía un proyecto artístico que sería mostrado en la fecha acordada. 

Como suele suceder, la escogencia del proyecto fué monopolizada por el burócrata cultural de turno. El día de la presentación de la obra (se trataba de una pieza conceptual formada por un amontonamiento de rocas), la población protestó indignada. Su argumento era demoledor: ¿Porqué razón debían ellos pagar impuestos para financiar algo así, sin tener otras opciones en cuenta?
 
El alcalde tuvo que reversar el proyecto para evitar mayores problemas. El punto es que no importaba tanto el tipo de obra como el hecho de que si sólo hay cabida para un enfoque, nadie tiene porqué aplaudirlo. En países como el nuestro, ni siquiera podemos opinar y menos aún, se nos ocurre protestar por la forma en que se gastan nuestros recursos, que como sabemos apuntan a una sola tendencia , la que está de moda. 

Está muy bien que exista el salón Luís Caballero o el Regional de artistas. Pero a la par con otros similares enfocados a otras tendencias y propuestas. Eso si sería una política cultural democrática y evolucionada. 

Fernando Maldonado.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>No hay posibilidades de crear eventos para otro tipo de propuestas, porque nuestro índice de subdesarrollo cultural está a la par con el económico. El anhelado escenario cultural del primer mundo aún está muy lejos, de modo que nuestros  estados sólo contemplan la inversión de recursos en lo que más les conviene. En este caso, invertir en la última tendencia, la más contemporánea, producida, eso si, de acuerdo a los parámetros del primer mundo, de modo que nadie dude de nuestra modernidad. Menos aún de nuestra post-modernidad. </p>
<p>Hace unas décadas, todo nos llegaba tarde. Ahora, todo nos llega más rápido pero no hay modo de digerirlo. En el interscicio, los que han logrado ubicarse en algún lugar de la burocracia cultural, pueden aprovechar la confusión y hacer creer a los demás que su visión de la realidad profesional del arte es la única válida y que los demás deben subordinarse a ella o desaparecer de la escena. </p>
<p>No habría problema si se planteara el equilibrio que otras sociedades han ganado al crear espacios para todas las tendencias y enfoques del arte. Así si se mide el nivel de desarrollo cultural de un grupo social. Por lo pronto estamos inmersos y viajando en una sola dirección.</p>
<p>Pero existe otro agravante y es que todos estos eventos oficiales y los empleados que los manejan, son pagados con el dinero de los ciudadanos, es decir, con los impuestos que salen de nuestro bolsillo. Si tomamos en cuenta esta otra &#8220;sutileza&#8221;, nos golpea de nuevo nuestro karma tercermundista.</p>
<p>Hace unos meses en una conversación sobre estos temas con un viejo amigo norteamericano, me contaba la historia de una población de su país en la que se había tomado la decisión de hacer un homenaje a un personaje importante del pasado. El homenaje incluía un proyecto artístico que sería mostrado en la fecha acordada. </p>
<p>Como suele suceder, la escogencia del proyecto fué monopolizada por el burócrata cultural de turno. El día de la presentación de la obra (se trataba de una pieza conceptual formada por un amontonamiento de rocas), la población protestó indignada. Su argumento era demoledor: ¿Porqué razón debían ellos pagar impuestos para financiar algo así, sin tener otras opciones en cuenta?</p>
<p>El alcalde tuvo que reversar el proyecto para evitar mayores problemas. El punto es que no importaba tanto el tipo de obra como el hecho de que si sólo hay cabida para un enfoque, nadie tiene porqué aplaudirlo. En países como el nuestro, ni siquiera podemos opinar y menos aún, se nos ocurre protestar por la forma en que se gastan nuestros recursos, que como sabemos apuntan a una sola tendencia , la que está de moda. </p>
<p>Está muy bien que exista el salón Luís Caballero o el Regional de artistas. Pero a la par con otros similares enfocados a otras tendencias y propuestas. Eso si sería una política cultural democrática y evolucionada. </p>
<p>Fernando Maldonado.</p>
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		<title>By: Javalee Garcia</title>
		<link>http://esferapublica.org/nfblog/?p=7475&#038;cpage=1#comment-29509</link>
		<dc:creator>Javalee Garcia</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Feb 2010 21:11:28 +0000</pubDate>
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		<description>Para ser consecuentes, este premio dirigido exclusivamente a artistas de la escuela del arte conceptual contemporáneo debería llamarse más bien premio &quot;Antonio Caro&quot;.

La semana pasada vi &quot;Avatar&quot;, una creación visual extraordinariamente elaborada, realizada por artistas contemporáneos que siguen un camino bien distinto al de la escuela conceptual. (Esta última es la dice ser la única generadora de arte contemporáneo).  

Sobre los premios nacionales para las artes, quisiera saber si existen apoyos para proyectos de generación de empresas artísticas (p. ej. en comic, en animación, en enseñanza de la pintura etc...)(?) 

Quiero decir, ¿hay apoyos estatales para proyectos en artes que generen empleos y que desarrollen producciones visuales de interés para la sociedad colombiana?.

Si no existen ese tipo de apoyos deberían crearse, con eso al menos se tendría una idea insipiente de algo que podría justificar la existencia de tantas facultades de arte en el país. 

No puede ser que las academias sean simplemente espacios para graduar y graduar masas de artistas, sin ningún futuro para trabajar en arte.

¿Dónde están las convocatorias del estado para la generación de empleo en arte?, ¿acaso se van todos los  apoyos económicos en patrocinar eventos ideologizados como el Luis Caballero, la Bienal de Bogotá y los salones regionales y nacionales de artistas?

Ojala la sociedad invierta pero invierta en el arte que quiere y en el que pueda volverse una opción realista y acorde con las necesidades de los profesionales del medio.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Para ser consecuentes, este premio dirigido exclusivamente a artistas de la escuela del arte conceptual contemporáneo debería llamarse más bien premio &#8220;Antonio Caro&#8221;.</p>
<p>La semana pasada vi &#8220;Avatar&#8221;, una creación visual extraordinariamente elaborada, realizada por artistas contemporáneos que siguen un camino bien distinto al de la escuela conceptual. (Esta última es la dice ser la única generadora de arte contemporáneo).  </p>
<p>Sobre los premios nacionales para las artes, quisiera saber si existen apoyos para proyectos de generación de empresas artísticas (p. ej. en comic, en animación, en enseñanza de la pintura etc&#8230;)(?) </p>
<p>Quiero decir, ¿hay apoyos estatales para proyectos en artes que generen empleos y que desarrollen producciones visuales de interés para la sociedad colombiana?.</p>
<p>Si no existen ese tipo de apoyos deberían crearse, con eso al menos se tendría una idea insipiente de algo que podría justificar la existencia de tantas facultades de arte en el país. </p>
<p>No puede ser que las academias sean simplemente espacios para graduar y graduar masas de artistas, sin ningún futuro para trabajar en arte.</p>
<p>¿Dónde están las convocatorias del estado para la generación de empleo en arte?, ¿acaso se van todos los  apoyos económicos en patrocinar eventos ideologizados como el Luis Caballero, la Bienal de Bogotá y los salones regionales y nacionales de artistas?</p>
<p>Ojala la sociedad invierta pero invierta en el arte que quiere y en el que pueda volverse una opción realista y acorde con las necesidades de los profesionales del medio.</p>
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	<item>
		<title>By: Lucas Ospina</title>
		<link>http://esferapublica.org/nfblog/?p=7475&#038;cpage=1#comment-29507</link>
		<dc:creator>Lucas Ospina</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Feb 2010 13:18:21 +0000</pubDate>
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		<description>&quot;Pero volver a tener un espacio y un “premio” así es algo que habría que buscar en serio…&quot; Habrá que ver si la búsqueda es solemne o en serio…

Señor

LUCAS OSPINA

En respuesta a su solicitud me permito manifestarle lo siguiente:

Desde la declaratoria de la Alcaldía Mayor de destinar el Planetario de Bogotá como centro científico de la Ciudad, la Fundación ha considerado de carácter prioritario y urgente buscar un escenario sustituto que comporte las condiciones necesarias para la circulación, investigación y apropiación del arte contemporáneo y que por sus características y ubicación reemplace la Galería y le ofrezca al campo de las artes espacios idóneos para su visibilización, promoción y desarrollo.

Preocupados por el impacto que esta decisión tiene en el campo de las artes plásticas y visuales y en las acciones que desarrolla la Gerencia, se han adelantado desde hace meses gestiones con miras a la consecución de un nuevo espacio: se han enviado comunicaciones a la Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, se ha consultado la posibilidad de incluir la nueva sede de la Galería Santa Fe en el Plan de Equipamientos Culturales, se consultó a la firma Ospinas y Cia. la viabilidad de desarrollar el proyecto dentro de la manzana de la cultura o en las aledañas, se hicieron consultas en la Empresa de Renovación Urbana para estudiar la posibilidad de incluir la construcción de la Galería en los proyectos de las Manzanas Cinco, Cuatro o en el plan parcial del Triángulo de Fenicia y también se ha solicitado información sobre otros predios disponibles que pudieran tener ese uso dentro del plan de renovación.

La Secretaria de Cultura nos ha manifestado de manera reiterada que esta declaratoria no afectará a la Galería Santa Fe hasta disponer de un escenario sustituto, sin embargo recientemente fuimos informados del inminente cierre del Planetario por los trabajos de reforzamiento estructural que se le harán al edificio. Esto según la planeación de la SCRD ocurrirá posiblemente en junio del presente año. Aunque la Dirección de la Fundación ha buscado que el gobierno distrital y la SCRD como cabeza del sector consideren dentro del plan de Equipamientos Culturales la posibilidad de dotar a la Ciudad de un espacio permanente e idóneo para las artes plásticas, no hemos obtenido aún respuesta positiva a las diferentes solicitudes.

Compartimos su preocupación y la de los demás miembros del campo artístico de Bogotá conscientes de la importancia que encarna este escenario en el desarrollo de las artes no solo de la ciudad sino del país.

Por otro lado le informamos que el acto de premiación del V Premio Luis Caballero se realizará el 5 de febrero a las 7:00 pm en la Sala Oriol Rangel del Planetario de Bogotá.

Como adjunto encontrará el Acta de Selección del V Premio Luis Caballero.

JORGE JARAMILLO JARAMILLO

Gerente de Artes Plásticas y Visuales</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Pero volver a tener un espacio y un “premio” así es algo que habría que buscar en serio…&#8221; Habrá que ver si la búsqueda es solemne o en serio…</p>
<p>Señor</p>
<p>LUCAS OSPINA</p>
<p>En respuesta a su solicitud me permito manifestarle lo siguiente:</p>
<p>Desde la declaratoria de la Alcaldía Mayor de destinar el Planetario de Bogotá como centro científico de la Ciudad, la Fundación ha considerado de carácter prioritario y urgente buscar un escenario sustituto que comporte las condiciones necesarias para la circulación, investigación y apropiación del arte contemporáneo y que por sus características y ubicación reemplace la Galería y le ofrezca al campo de las artes espacios idóneos para su visibilización, promoción y desarrollo.</p>
<p>Preocupados por el impacto que esta decisión tiene en el campo de las artes plásticas y visuales y en las acciones que desarrolla la Gerencia, se han adelantado desde hace meses gestiones con miras a la consecución de un nuevo espacio: se han enviado comunicaciones a la Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, se ha consultado la posibilidad de incluir la nueva sede de la Galería Santa Fe en el Plan de Equipamientos Culturales, se consultó a la firma Ospinas y Cia. la viabilidad de desarrollar el proyecto dentro de la manzana de la cultura o en las aledañas, se hicieron consultas en la Empresa de Renovación Urbana para estudiar la posibilidad de incluir la construcción de la Galería en los proyectos de las Manzanas Cinco, Cuatro o en el plan parcial del Triángulo de Fenicia y también se ha solicitado información sobre otros predios disponibles que pudieran tener ese uso dentro del plan de renovación.</p>
<p>La Secretaria de Cultura nos ha manifestado de manera reiterada que esta declaratoria no afectará a la Galería Santa Fe hasta disponer de un escenario sustituto, sin embargo recientemente fuimos informados del inminente cierre del Planetario por los trabajos de reforzamiento estructural que se le harán al edificio. Esto según la planeación de la SCRD ocurrirá posiblemente en junio del presente año. Aunque la Dirección de la Fundación ha buscado que el gobierno distrital y la SCRD como cabeza del sector consideren dentro del plan de Equipamientos Culturales la posibilidad de dotar a la Ciudad de un espacio permanente e idóneo para las artes plásticas, no hemos obtenido aún respuesta positiva a las diferentes solicitudes.</p>
<p>Compartimos su preocupación y la de los demás miembros del campo artístico de Bogotá conscientes de la importancia que encarna este escenario en el desarrollo de las artes no solo de la ciudad sino del país.</p>
<p>Por otro lado le informamos que el acto de premiación del V Premio Luis Caballero se realizará el 5 de febrero a las 7:00 pm en la Sala Oriol Rangel del Planetario de Bogotá.</p>
<p>Como adjunto encontrará el Acta de Selección del V Premio Luis Caballero.</p>
<p>JORGE JARAMILLO JARAMILLO</p>
<p>Gerente de Artes Plásticas y Visuales</p>
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	</item>
	<item>
		<title>By: Gina Panzarowsky</title>
		<link>http://esferapublica.org/nfblog/?p=7475&#038;cpage=1#comment-29506</link>
		<dc:creator>Gina Panzarowsky</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Feb 2010 12:24:08 +0000</pubDate>
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		<description>Tengo entendido que la galería no desaparece ni es política de la FGAA pretender acabarla como se ha dicho. Para este año tienen planeado funcionar en las salas donde estaba el museo de Bogotá, en el mismo planetario (Lugar que precisamente están adecuando). Mientras esto ocurre y se garantizan las actividades de este año, se continúa en la búsqueda de un espacio que la pueda albergar de forma permanente. Hay que entender que el Planetario es el dueño del espacio y si están pidiendo la salida de la galería, es por razones internas y discrecionales.

Serena la mirada, firme la voz... decía el poeta, como para equiparar la nota de RAP</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Tengo entendido que la galería no desaparece ni es política de la FGAA pretender acabarla como se ha dicho. Para este año tienen planeado funcionar en las salas donde estaba el museo de Bogotá, en el mismo planetario (Lugar que precisamente están adecuando). Mientras esto ocurre y se garantizan las actividades de este año, se continúa en la búsqueda de un espacio que la pueda albergar de forma permanente. Hay que entender que el Planetario es el dueño del espacio y si están pidiendo la salida de la galería, es por razones internas y discrecionales.</p>
<p>Serena la mirada, firme la voz&#8230; decía el poeta, como para equiparar la nota de RAP</p>
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		<title>By: Ricardo Arcos-Palma</title>
		<link>http://esferapublica.org/nfblog/?p=7475&#038;cpage=1#comment-29504</link>
		<dc:creator>Ricardo Arcos-Palma</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Feb 2010 04:32:42 +0000</pubDate>
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		<description>Y dale contra el Caballero; definitivamente, cuando se es miope, se es miope. Nada más desafortunado, que el no querer ver las virtudes de este premio y del evento en sí, que pudo llamarse Darío Morales, Débora Arango o simplemente Fernando Botero. El nombre creo, poco importa; no por ello se minimiza al artista Luis Caballero que conste. ¿Por qué Lucas Ospina no escribió algo similar hace ya casi tres años cuando el premio Luis Caballero fue para un colega suyo: Fernando Uhía? La respuesta es obvia. ¿Será que uno cambia de parecer tan rápido, como cuando un adolescente cambia de voz? En lo que a mí respecta, yo cambié de voz hace muchos años, por fortuna y mis ideas como mi voz no es tan cambiante como veleta al viento. ¿Una más de las incoherencias de nuestro querido artista? Tal vez.

Lo que quiero decir, es que un premio como éste, no sólo debe mantenerse y apoyarse, sino también replicarse. Yo había dicho antes, que el Ministerio de Cultura debería implementar algo similar en las regiones. Quizá así se saldrá de la crisis de los salones regionales y nacionales y se dejará de premiar con sendas bolsas de dinero a los curadores. Creo que los artistas merecen ayudas económicas como las que otorga actualmente el Caballero.

Es frecuente encontrar en el medio, a los artistas rebuscándose hasta el último peso para satisfacer los caprichos de un curador, mientras este, se sienta a sus anchas, con su investigación curatorial financiada. Creo que lo que José Roca, Jaime Cerón entre otros defendieron con tanto esmero a finales del siglo pasado, merece revisarse, sobre todo en materia de políticas culturales. No se trata por supuesto de regresar al pasado, pero sí de crear un equilibrio entre las ayudas económicas que se les dan a los curadores y las ayudas que no se dan a los artistas. Era terrible lo de los premios de los salones, decía Roca y Cerón entre otros. Y tenían razón. Pero acaso no se cayó en el mismo error premiando ahora a los curadores en detrimento de la obra de arte? Es frecuente encontrar curadurías donde ya no hay obras, solo fotografías documentos de una investigación curatorial. ¿Es tan terrible que un Premio como el Luis Caballero, se centre en la producción de obras y premie de entrada a los artistas? Claro que no. 

 Los curadores son importantes y hay que apoyarlos económicamente, por supuesto, pero creo que también hay que apoyar a los artistas. Al darle demasiada importancia a las curadurías se dejó de lado lo más importante: los artistas y su obra. El premio Luis Caballero hace eso y, ahí radica su principal mérito. Que el alcalde se puso corbata o no, que el pendón era amarillo o no, que fueron cinco nominados en lugar de ocho, esos detalles carecen de transcendencia, a la hora de mirar las bondades del premio. 

Los historiadores que revisen el Premio Luis Caballero, encontraran un referente importante para el arte contemporáneo en Bogotá, de manera que una vez más, larga vida al Premio Luis Caballero.

http://www.universes-in-universe.de/columna/col29/col29.htm
http://www.universes-in-universe.de/columna/col29/foro/11-23-arcos-palma.htm
http://esferapublica.org/portal/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=333&amp;Itemid=1</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Y dale contra el Caballero; definitivamente, cuando se es miope, se es miope. Nada más desafortunado, que el no querer ver las virtudes de este premio y del evento en sí, que pudo llamarse Darío Morales, Débora Arango o simplemente Fernando Botero. El nombre creo, poco importa; no por ello se minimiza al artista Luis Caballero que conste. ¿Por qué Lucas Ospina no escribió algo similar hace ya casi tres años cuando el premio Luis Caballero fue para un colega suyo: Fernando Uhía? La respuesta es obvia. ¿Será que uno cambia de parecer tan rápido, como cuando un adolescente cambia de voz? En lo que a mí respecta, yo cambié de voz hace muchos años, por fortuna y mis ideas como mi voz no es tan cambiante como veleta al viento. ¿Una más de las incoherencias de nuestro querido artista? Tal vez.</p>
<p>Lo que quiero decir, es que un premio como éste, no sólo debe mantenerse y apoyarse, sino también replicarse. Yo había dicho antes, que el Ministerio de Cultura debería implementar algo similar en las regiones. Quizá así se saldrá de la crisis de los salones regionales y nacionales y se dejará de premiar con sendas bolsas de dinero a los curadores. Creo que los artistas merecen ayudas económicas como las que otorga actualmente el Caballero.</p>
<p>Es frecuente encontrar en el medio, a los artistas rebuscándose hasta el último peso para satisfacer los caprichos de un curador, mientras este, se sienta a sus anchas, con su investigación curatorial financiada. Creo que lo que José Roca, Jaime Cerón entre otros defendieron con tanto esmero a finales del siglo pasado, merece revisarse, sobre todo en materia de políticas culturales. No se trata por supuesto de regresar al pasado, pero sí de crear un equilibrio entre las ayudas económicas que se les dan a los curadores y las ayudas que no se dan a los artistas. Era terrible lo de los premios de los salones, decía Roca y Cerón entre otros. Y tenían razón. Pero acaso no se cayó en el mismo error premiando ahora a los curadores en detrimento de la obra de arte? Es frecuente encontrar curadurías donde ya no hay obras, solo fotografías documentos de una investigación curatorial. ¿Es tan terrible que un Premio como el Luis Caballero, se centre en la producción de obras y premie de entrada a los artistas? Claro que no. </p>
<p> Los curadores son importantes y hay que apoyarlos económicamente, por supuesto, pero creo que también hay que apoyar a los artistas. Al darle demasiada importancia a las curadurías se dejó de lado lo más importante: los artistas y su obra. El premio Luis Caballero hace eso y, ahí radica su principal mérito. Que el alcalde se puso corbata o no, que el pendón era amarillo o no, que fueron cinco nominados en lugar de ocho, esos detalles carecen de transcendencia, a la hora de mirar las bondades del premio. </p>
<p>Los historiadores que revisen el Premio Luis Caballero, encontraran un referente importante para el arte contemporáneo en Bogotá, de manera que una vez más, larga vida al Premio Luis Caballero.</p>
<p><a href="http://www.universes-in-universe.de/columna/col29/col29.htm" rel="nofollow">http://www.universes-in-universe.de/columna/col29/col29.htm</a><br />
<a href="http://www.universes-in-universe.de/columna/col29/foro/11-23-arcos-palma.htm" rel="nofollow">http://www.universes-in-universe.de/columna/col29/foro/11-23-arcos-palma.htm</a><br />
<a href="http://esferapublica.org/portal/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=333&amp;Itemid=1" rel="nofollow">http://esferapublica.org/portal/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=333&amp;Itemid=1</a></p>
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		<title>By: Fernando Maldonado</title>
		<link>http://esferapublica.org/nfblog/?p=7475&#038;cpage=1#comment-29503</link>
		<dc:creator>Fernando Maldonado</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Feb 2010 03:00:29 +0000</pubDate>
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		<description>Finalmente alguien tocó la esencia del Premio Luís Caballero. Para comenzar, el nombre mismo del salón, está fuera de contexto desde sus inicios. Nadie más ajeno a las propuestas esteticistas de este evento, que el mismo Luís Caballero. Nunca entendí porqué , ni quién tuvo la mala idea de designar con su nombre un evento que dista completamente de lo que fué su obra y su postura personal frente al trabajo artístico. 

Fuí testigo presencial, allá por los años 80´s, de una visita y un conversatorio en el M.A.M.B.O. (por aquel entonces era el más discreto y digno M.A.M.), con Luís Caballero en persona. Estaba exponiendo su obra reciente en la galería Garcés Velázquez  y de paso por Bogotá , estuvo una tarde entera en lo que parecía una charla informal, pero que terminó siendo un ataque traicionero de sus propios colegas a su honesta y ecuánime actitud como artista plástico. 

Uno puede no gustar de la obra de un artista o puede no estar de acuerdo con sus postulados conceptuales y estéticos, pero lo que no admite duda es la honestidad y el trabajo intenso, incluso apasionado que muy pocos muestran en esta profesión y Luís Caballero era la prueba viviente de estas cualidades humanas. Lo que vi y sentí luego de una hora de preguntas y frases desentonadas, era la envidia encarnada en quienes por motivos diversos creían tener la verdad en materia de arte moderno.

Caballero nunca perdió la amabilidad y el control. En su lugar cada respuesta y comentario que hizo, mostraban su amplia cultura y lucidez. De paso , esa tarde y quizá sin proponérselo, mostró otro argumento en contra del gastado pastiche que Duchamp endilgó a los artistas plásticos, en especial a los pintores, cuando afirmaba que eran muy tontos e incultos. (Nada como un ex-pintor, para atacar a los pintores).

Como contraparte el Salón que bautizaron con su nombre, es una muestra de preocupación por la moda del arte social y la pseudo-poética esteticista que no interesa más que a un grupo bastante reducido de &quot;especialistas&quot;, que dicen estar incidiendo en la estructura social de su país o que argumentan que sus obras producen reflexiones profundas en el inconsciente colectivo, cuando en realidad el ciudadano común , ese que tanto mencionan como centro de sus preocupaciones, sigue su vida, su dura o blanda cotidianidad sin atender el simulacro al que pretenden invitarlo.

Si se trata de encontrar una forma de conmover, de incidir e incluso, replantear formas de vida en las personas, no habría que mirar eventos como el Luís Caballero o los Salones regionales. Deberíamos mirar cosas mucho más prosaicas como por ejemplo, el cine comercial (Avatar cabe aquí), los conciertos masivos del pop y el rock o las discretas y altamente artísticas creaciones del cómic mundial. Es allí en donde la masa humana, anónima y heterogénea muestra sus sentimientos, se conmueve e incluso llega a reflexionar. (si ,¡¡quién lo creyera!! incluso a reflexionar).  

Es muy seguro que el problema no se basa en una tendencia o una técnica. Sería absurdo afirmar que el arte conceptual (?) o la instalación no son válidas y pertinentes en espacios o momentos dados. El problema radica en que parecen ser los únicos válidos para los curadores y los espacios oficiales, de una parte. De otra, la obsesión por los temas sociales es tan evidente , descarada e hipócrita que el término &quot;porno-miseria&quot; parece ser, por desgracia, el más adecuado para definirla. 

¿Cuántos artistas ganadores del premio Luís Caballero, con temática social, han incidido en la realidad concreta de las personas que utilizaron como tema de sus propuestas? ¿Cuántos estarían dispuestos, por ejemplo, a donar o compartir su premio con estas personas? ¿Cuántas han modificado o contribuido a mejorar las condiciones de desigualdad o el dolor de las víctimas más allá de invitarlas  a la inauguración y hacerles creer que la obra contribuirá a hacerles justicia? O ¿Será que sólo cuando entiendan a Braudillard, Danto o Deleuze, sabrán la grandeza de lo que hizo el artista por ellas?  

La simetría con el mundo del periodismo cabe bastante bien aquí. Cada año se premian las mejores fotos, notas y artículos en todos los medios de comunicación y la historia se repite siempre. Se entregan miles de euros y dólares a quienes cubren o investigan  los escenarios más dantescos de la vida humana. Algo vergonzoso se debe sentir al recibir estos premios con el argumento de que todos tenemos derecho a la información y así es en algunos casos. Pero en otros, el resorte oculto es el reconocimiento social y el prestigio consecuente. 

Cuando menos, en el periodismo hay un efecto social tangible y en ocasiones benéfico pese a las verdaderas intenciones del autor. Además, éste se expone con frecuencia a peligros verdaderos, no a sus abstracciones. En el arte, el efecto siempre es benéfico sólo para el artista-autor. Estetizar el dolor ajeno hasta  convertirlo en objeto de culto, en mercancía, en premio y colgarlo, exhibirlo o proyectarlo para el disfrute esnobista de un círculo exclusivo de intelectuales, contribuye a trivializar y adormecer la consciencia.  

Luís Caballero captó en su momento ese dilema y optó por el retiro voluntario a su mundo interior. Conocía sus límites y los límites o limitaciones del arte.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Finalmente alguien tocó la esencia del Premio Luís Caballero. Para comenzar, el nombre mismo del salón, está fuera de contexto desde sus inicios. Nadie más ajeno a las propuestas esteticistas de este evento, que el mismo Luís Caballero. Nunca entendí porqué , ni quién tuvo la mala idea de designar con su nombre un evento que dista completamente de lo que fué su obra y su postura personal frente al trabajo artístico. </p>
<p>Fuí testigo presencial, allá por los años 80´s, de una visita y un conversatorio en el M.A.M.B.O. (por aquel entonces era el más discreto y digno M.A.M.), con Luís Caballero en persona. Estaba exponiendo su obra reciente en la galería Garcés Velázquez  y de paso por Bogotá , estuvo una tarde entera en lo que parecía una charla informal, pero que terminó siendo un ataque traicionero de sus propios colegas a su honesta y ecuánime actitud como artista plástico. </p>
<p>Uno puede no gustar de la obra de un artista o puede no estar de acuerdo con sus postulados conceptuales y estéticos, pero lo que no admite duda es la honestidad y el trabajo intenso, incluso apasionado que muy pocos muestran en esta profesión y Luís Caballero era la prueba viviente de estas cualidades humanas. Lo que vi y sentí luego de una hora de preguntas y frases desentonadas, era la envidia encarnada en quienes por motivos diversos creían tener la verdad en materia de arte moderno.</p>
<p>Caballero nunca perdió la amabilidad y el control. En su lugar cada respuesta y comentario que hizo, mostraban su amplia cultura y lucidez. De paso , esa tarde y quizá sin proponérselo, mostró otro argumento en contra del gastado pastiche que Duchamp endilgó a los artistas plásticos, en especial a los pintores, cuando afirmaba que eran muy tontos e incultos. (Nada como un ex-pintor, para atacar a los pintores).</p>
<p>Como contraparte el Salón que bautizaron con su nombre, es una muestra de preocupación por la moda del arte social y la pseudo-poética esteticista que no interesa más que a un grupo bastante reducido de &#8220;especialistas&#8221;, que dicen estar incidiendo en la estructura social de su país o que argumentan que sus obras producen reflexiones profundas en el inconsciente colectivo, cuando en realidad el ciudadano común , ese que tanto mencionan como centro de sus preocupaciones, sigue su vida, su dura o blanda cotidianidad sin atender el simulacro al que pretenden invitarlo.</p>
<p>Si se trata de encontrar una forma de conmover, de incidir e incluso, replantear formas de vida en las personas, no habría que mirar eventos como el Luís Caballero o los Salones regionales. Deberíamos mirar cosas mucho más prosaicas como por ejemplo, el cine comercial (Avatar cabe aquí), los conciertos masivos del pop y el rock o las discretas y altamente artísticas creaciones del cómic mundial. Es allí en donde la masa humana, anónima y heterogénea muestra sus sentimientos, se conmueve e incluso llega a reflexionar. (si ,¡¡quién lo creyera!! incluso a reflexionar).  </p>
<p>Es muy seguro que el problema no se basa en una tendencia o una técnica. Sería absurdo afirmar que el arte conceptual (?) o la instalación no son válidas y pertinentes en espacios o momentos dados. El problema radica en que parecen ser los únicos válidos para los curadores y los espacios oficiales, de una parte. De otra, la obsesión por los temas sociales es tan evidente , descarada e hipócrita que el término &#8220;porno-miseria&#8221; parece ser, por desgracia, el más adecuado para definirla. </p>
<p>¿Cuántos artistas ganadores del premio Luís Caballero, con temática social, han incidido en la realidad concreta de las personas que utilizaron como tema de sus propuestas? ¿Cuántos estarían dispuestos, por ejemplo, a donar o compartir su premio con estas personas? ¿Cuántas han modificado o contribuido a mejorar las condiciones de desigualdad o el dolor de las víctimas más allá de invitarlas  a la inauguración y hacerles creer que la obra contribuirá a hacerles justicia? O ¿Será que sólo cuando entiendan a Braudillard, Danto o Deleuze, sabrán la grandeza de lo que hizo el artista por ellas?  </p>
<p>La simetría con el mundo del periodismo cabe bastante bien aquí. Cada año se premian las mejores fotos, notas y artículos en todos los medios de comunicación y la historia se repite siempre. Se entregan miles de euros y dólares a quienes cubren o investigan  los escenarios más dantescos de la vida humana. Algo vergonzoso se debe sentir al recibir estos premios con el argumento de que todos tenemos derecho a la información y así es en algunos casos. Pero en otros, el resorte oculto es el reconocimiento social y el prestigio consecuente. </p>
<p>Cuando menos, en el periodismo hay un efecto social tangible y en ocasiones benéfico pese a las verdaderas intenciones del autor. Además, éste se expone con frecuencia a peligros verdaderos, no a sus abstracciones. En el arte, el efecto siempre es benéfico sólo para el artista-autor. Estetizar el dolor ajeno hasta  convertirlo en objeto de culto, en mercancía, en premio y colgarlo, exhibirlo o proyectarlo para el disfrute esnobista de un círculo exclusivo de intelectuales, contribuye a trivializar y adormecer la consciencia.  </p>
<p>Luís Caballero captó en su momento ese dilema y optó por el retiro voluntario a su mundo interior. Conocía sus límites y los límites o limitaciones del arte.</p>
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